Artículos de interés: deuda y extorsión, regresión de Europa

Os reproducimos bajo estas líneas un extracto de tres artículos recientes de alto interés (La extorsión y la agonía de la UE, La gran regresión y Angela Merkel y el sueño de Hitler) que, bajo diferentes perspectivas de análisis, informan y ayudan a conocer la verdadera realidad de los mercados de deuda y las decisiones políticas del directorio franco-alemán que dirige en estos momentos la Unión Europea. Todo ello apunta a un camino de clara regresión en los derechos y libertades que los ciudadanos europeos -hasta ahora- disfrutamos:

La extorsión y la agonía de la UE

(por Isidro López / Observatorio Metropolitano, en Diagonal)

A primera vista, la crisis financiera europea parece una continua repetición de sí misma: un ciclo de extorsión financiera permanente apuntalado en secuencias de rescate, austeridad y privatizaciones. Sin embargo, los golpes de Estado ‘blandos’ en Atenas y Roma –para poner gobiernos ‘tecnocráticos’ que implementen sin chistar los planes de a­juste–, podrían ser la parte más visible de un cambio de escenario político. Fundamentalmente, este cambio tendría su origen en la aceptación, a regañadientes, de que el problema financiero de la UE tiene que ver con una crisis bancaria galopante y, sólo de manera derivada, con las cuentas públicas.

Esta nueva orientación fue aprovechada por Grecia para amagar con convocar un referéndum largamente reclamado por los movimientos. El referéndum podría haber dado cauce a las aspiraciones de la población griega de decidir acerca de los términos del impago desde algún parámetro, al menos, cercano a la soberanía popular. La batalla terminó con el gesto autoritario más brusco y visible de la civilizada Europa en los últimos treinta años, la supresión fulminante del referéndum griego. Desde entonces, Grecia ha entrado en un default gestionado por la UE en representación de sus acreedores internacionales, mayoritariamente grandes agentes financieros transnacionales y bancos europeos.

Es extraordinariamente importante no confundir esta operación con otra cosa que no sea una toma de control sobre la economía griega para garantizar beneficios financieros que se habrían esfumado en el caso de un impago dirigido ‘desde abajo’. Estos arreglos para el control del impago griego han hecho bascular las formas de obtención de beneficios financieros hacia un modelo diferente. En la fase anterior, los flujos de capitales especulativos se movían entre el nicho seguro de los bonos alemanes y los nichos de alto beneficio de los países periféricos. La desaparición, temporal, del polo de altos beneficios trastoca este esquema y vuelve el centro de las operaciones de extorsión sobre la deuda pública hacia economías mucho más grandes que la griega. Como la italiana y la española, que ofrecen tipos de interés menores que los pequeños países perifericos pero mucha mayor seguridad y, en términos absolutos, enormes sumas de dinero…

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La gran regresión

(por Ignacio Ramonet, editorial en Le Monde diplomatique)

Está claro que no existe, en el seno de la Unión Europea (UE), ninguna voluntad política de plantarle cara a los mercados y resolver la crisis. Hasta ahora se había atribuido la lamentable actuación de los dirigentes europeos a su desmesurada incompetencia. Pero esta explicación (justa) no basta, sobre todo después de los recientes “golpes de Estado financieros” que han puesto fin, en Grecia y en Italia, a cierta concepción de la democracia. Es obvio que no se trata sólo de mediocridad y de incompetencia, sino de complicidad activa con los mercados.

¿A qué llamamos “mercados”? A ese conjunto de bancos de inversión, compañías de seguros, fondos de pensión y fondos especulativos (hedge funds) que compran y venden esencialmente cuatro tipos de activos: divisas, acciones, bonos de los Estados y productos derivados.

Para tener una idea de su colosal fuerza basta comparar dos cifras: cada año, la economía real (empresas de bienes y de servicios) crea, en todo el mundo, una riqueza (PIB) estimada en unos 45 billones (1) de euros. Mientras que, en el mismo tiempo, a escala planetaria, en la esfera financiera, los “mercados” mueven capitales por un valor de 3.450 billones de euros. O sea, setenta y cinco veces lo que produce la economía real…

Consecuencia: ninguna economía nacional, por poderosa que sea (Italia es la octava economía mundial), puede resistir los asaltos de los mercados cuando éstos deciden atacarla de forma coordinada, como lo están haciendo desde hace más de un año contra los países europeos despectivamente calificados de PIIGS (cerdos, en inglés): Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España…

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Angela Merkel y el sueño de Hitler

(por Manuel Navarrete, en Rebelión)

A ciertos medios de comunicación les encanta hacer flash backs hacia las deformaciones burocráticas y antidemocráticas de los “enemigos de la libertad” soviéticos o cubanos. Sin embargo, nos narran con total naturalidad el actual surgimiento de un “Merkozy”, es decir, de un liderazgo europeo por parte de Francia y, especialmente, Alemania.

Poco parece importarles que en ningún lugar se haya decidido o votado que dos presidentes (por no decir una sola) deban autoproclamarse líderes de la Unión Europea. Tampoco ven nada sospechoso en el hecho de que el banco yanqui Goldman Sachs esté colocando a sus directivos al frente de los poderes políticos europeos. Como Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, o como Mario Monti, nuevo presidente italiano, sin olvidarnos del nuevo Primer Ministro griego, Lucas Papademos.

A estos mass media, además, les resulta muy antidemocrático que indios de origen humilde como Evo Morales o Hugo Chávez gobiernen en sus países, cuyas respectivas elecciones han ganado; sin embargo, no tienen el menor problema en aceptar gobiernos de banqueros que, como estos, no han sido votados por nadie, sino impuestos por “los mercados”.

¿Por quiénes?, se preguntarán algunos. Es fácil. Los países socialistas se equivocaban: ¿qué es eso de exhibir una burocracia pública, conocida por todos, que da discursos políticos incendiarios en la Plaza Roja y rinde cuentas ante la sociedad? Mejor hablar de unos espectrales “mercados”, cuya impersonal voluntad, como la de un nuevo dios, ha de cumplirse siempre automáticamente, aunque sin saber demasiado bien por qué. Mejor no desvelar que, en esta nueva Edad Media, detrás de eufemismos tales como “los mercados” no se esconden dioses, sino personas muy concretas y demasiado humanas, con nombres, apellidos y dedicaciones tan nobles como banqueros, grandes empresarios, propietarios de fondos de pensiones privados o dueños de agencias de calificación de riesgos (que harán descender el rating de los países díscolos que se nieguen a privatizarlo todo, para, a modo de profecía autocumplida, provocar un encarecimiento de sus futuros préstamos, incrementando drásticamente su deuda)…

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